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30 de junio, 2020 Freír,
rezar y (sobre)vivir
Honduras, en las cestas de comida de emergencia no abundan alimentos sino folletos bíblicos.
Un país asolado por los cambios climáticos, con tierras cada vez más concentradas y una población tan pobre que ahora se encuentra con una pandemia.

Lea el reportaje completo
Las cestas de comida básica prometidas por el gobierno llegan a cuentagotas repletas de porquería pero llenas de mensajes bíblicos. El avance de los neopentecostales en el Estado viene ideal en tiempos de pandemia. Faltan acciones y ayuda real, sobran exportaciones de Fe.
En el campo avanza el cultivo de aceite de palma. “Ahora tenemos aceite para cocinar, pero no tenemos comida”, dicen los agricultores.

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Otra de las zonas se dedica al cultivo de fruta para su exportación: apenas el %15 de las bananas que se producen se queda en el país. En la ciudad, las fuertes restricciones para la circulación de personas choca con una economía marcada por el trabajo informal bajo un panorama social de pobreza, desnutrición y enfermedades crônicas.
En medio de todo esto, la gente sobrevive, no gracias al accionar del Estado sino pesar de éste.

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30 de junio, 2020 Freír, rezar y (sobre)vivir Honduras, en las cestas de comida de emergencia no abundan alimentos sino folletos bíblicos.
Un país asolado por los cambios climáticos, con tierras cada vez más concentradas y una población tan pobre que ahora se encuentra con una pandemia.

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Las cestas de comida básica prometidas por el gobierno llegan a cuentagotas repletas de porquería pero llenas de mensajes bíblicos. El avance de los neopentecostales en el Estado viene ideal en tiempos de pandemia. Faltan acciones y ayuda real, sobran exportaciones de Fe.
En el campo avanza el cultivo de aceite de palma. “Ahora tenemos aceite para cocinar, pero no tenemos comida”, dicen los agricultores.

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Otra de las zonas se dedica al cultivo de fruta para su exportación: apenas el %15 de las bananas que se producen se queda en el país. En la ciudad, las fuertes restricciones para la circulación de personas choca con una economía marcada por el trabajo informal bajo un panorama social de pobreza, desnutrición y enfermedades crônicas.
En medio de todo esto, la gente sobrevive, no gracias al accionar del Estado sino pesar de éste.

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